jueves, 3 de agosto de 2017

El Testamento de la Camarera de San Roque, María de Morales, en el siglo XVIII

Ildefonso Rueda Jándula
Antigua imagen de San Roque,
patrón de Arjonilla

La investigación en los protocolos notariales, que abundan en testamentos, nos permiten obtener datos de la vida cotidiana de nuestros antepasados y reconstruir la historia de la gente poco importante, una de las corrientes de la nueva historia. Junto con las fórmulas  iniciales que, según el escribano en cuestión, reiteraban en función de la religiosidad del testador, las mandas e inventarios de bienes nos permiten adentrarnos tanto en la mentalidad de la época como en su día a día.

El testamento(1) que María de Morales, vecina de Arjonilla de la calle Las Parras, realizó ante el escribano Alonso Rubio y García en el año 1727 es un documento que nos permite obtener variada información, acerca de una persona que debió estar llena de piedad devocional, ya que entre sus bienes se encontraban “dos arcas de madera la una grande y la otra pequeña. En la grande estan los vienes de Sr. Sn. Roque y en la pequeña los vienes de ntra. Sra. de la Conzepzion sita en el convento de ntro. Padre Sn. Francisco de esta dicha Villa”

Se trata de una mujer soltera, imbuida de profunda piedad, como se verá del contenido total del testamento, quien señaló por heredera de sus bienes a su propia Alma, lo cual está en el contexto de la piedad de la época, en la que los bienes personales se destinaban a sufragios de misas en cantidades proporcionales al patrimonio declarado. El dato de las dos arcas con los bienes de las imágenes de San Roque, patrono de Arjonilla, y de la Concepción, del convento franciscano de Santa Rosa de Viterbo, nos sitúan ante una “Camarera” de ambas imágenes, cuyos bienes custodiaba en su propia casa, tal y como es costumbre hasta el día de hoy. Estamos, ante una de las figuras que tenían relación con el culto al patrón San Roque, junto al mayordomo nombrado por el cabildo municipal.

miércoles, 2 de agosto de 2017

D. Diego Ximénez de Morales, I Marqués de Santa Rosa. Genealogía y Comercio en Perú de un noble arjonillero

Ildefonso Rueda Jándula

El siglo XVIII se había inaugurado con las luchas dinásticas por la corona española, en la Guerra de Sucesión, que acabaron por legitimar en el trono a los borbones. Quienes habían apoyado a Felipe V frente al Archiduque Carlos, se vieron recompensados con los nuevos títulos nobiliarios que el monarca concederá a quienes le prestaron ayuda militar o económica. Uno de esos títulos, el marquesado de Santa Rosa de Lima, será concedido en 1719 a D. Diego Ximénez de Morales, Caballero de la Orden de Calatrava, vecino de Arjonilla que había marchado en 1711 a Perú con orden de administrar varias encomiendas de indios, y en cuyo Virreinato se afincó dedicándose al comercio de telas europeas de lujo. 

Hasta fechas recientes conocíamos tan solo el dato de su viaje a las Indias y el nombramiento como marqués -erróneamente fechado en 1723 en publicaciones digitales-, su vecindad en la Calle Llana de Arjonilla y su genealogía familiar. La difusión digital de una causa(1), en la que sus herederos en el marquesado reclaman derechos sobre bienes familiares, nos ha permitido conocer más a fondo el cometido con el que la monarquía española envió al Perú a este Caballero de Calatrava, y la corta vida de este arjonillero residente en Indias.

Genealogía de D. Diego Ximénez de Morales
Genealogía, vecindad en Arjonilla y viaje al Perú

D. Diego Ximénez de Morales era hijo de D. Bernardo Ximénez Serrano y Dª Tomasa Francisca de Morales Velasco. Su linaje paterno, los Jiménez en Arjonilla, habían establecido en nuestra Villa el solar de una familia de hijosdalgo que procedían en sus más lejanos ascendientes, de los Jiménez Ramos, que participaron en la conquista de Baeza. Aquellos blasones decoraban el Arco de Santa María del Alcázar, iglesia desaparecida, si bien los escudos fueron reinterpretados en uno de los arcos del templo parroquial de San Pablo de la misma ciudad. 

Las noticias de su genealogía son recogidas en el libro 1º de registro de hijosdalgo de la Villa de Arjonilla que se conserva en el Archivo Municipal. Don Bernardo Jiménez Serrano, como padre de familia, informó de su ascendencia así como la de sus dos hijos D. Diego y D. Roque Ximénez de Morales:

viernes, 31 de marzo de 2017

La Congregación del Pecado Mortal en Arjonilla, Indulgencias de Pío VII al Stmo. Cristo de la Misericordia

I
Antiguo Cristo del Perdón (Misericordia)
en su Capilla del templo parroquial
 Ildefonso Rueda Jándula

Hace unos años, ya se publicó en la Revista “Al pie de la Parroquia de Arjonilla”, por Pedro Manuel García Aranda, el contenido del documento que vuelvo a transcribir, conservado en el Archivo Histórico Diocesano de Jaén. Se trata de la Congregación del Pecado Mortal erigida en la Parroquia de Arjonilla, posiblemente a finales del siglo XVIII, en torno a la venerada imagen del Santísimo Cristo de la Misericordia.

El documento es una pieza singularísima, que nos puede pasar desapercibida, si no contextualizamos esta Congregación del Pecado Mortal, en las asociaciones piadosas de fieles tardobarrocas, que nada tienen que ver con las cofradías al uso fundadas en los siglos XVI y XVII. Ciudades como Sevilla y Cádiz ya conocieron estas congregaciones, conocidas por el vulgo como “Congregación contra el Pecado Mortal”, y a su imitación surgieron otras en localidades menos populosas, y más cerca de nosotros, en Andújar, erigida en torno a la Inmaculada Concepción y en la Parroquia de San Bartolomé (1).

Curiosamente, a la Cofradía del Pecado Mortal de la vecina localidad de Andújar, solicitó su pertenencia el Beato Fray Diego José de Cádiz, para pedir por las almas de lo que estuviesen en pecado mortal. El Beato, también estuvo predicando como misionero en nuestra Villa, en 1781. Eran tiempos de una nueva “devotio” que suscitaba formas nuevas de piedad y religiosidad, que suscitaban en los fieles expresiones de las que registró Fray Diego en una carta posterior en la que relataba acerca de los vecinos de Arjona y Arjonilla no podía condenarse criatura alguna de aquellas, que con tan extraño impulso buscaban a su Dios en esta su villanísima criatura, para oir su palabra y guardarla (2). 

La Congregación del Pecado Mortal de Arjonilla, estaba presidida por los eclesiásticos, ya que posiblemente su origen es un proceso mimético de otras experiencias de congregación piadosa. El carácter de congregación impide dejar un rastro documental que nos facilite la investigación histórica, si no es porque a raíz de las indulgencias concedidas por los Breves pontificios y Rescriptos del papa Pío VII, desde el gobierno diocesano se debía aprobar los días señalados para lucrar las indulgencias concedidas.

domingo, 5 de marzo de 2017

La sandalia de esparto, distintivo fundacional de la Cofradía de la Humildad de Arjonilla

Ildefonso Rueda Jándula

Los Estatutos fundacionales de la Cofradía de Jesús de la Humildad de Arjonilla, aprobados canónicamente en 1.732, en su proemio manifiestan establecer la Hermandad, que en sus orígenes era de cincuenta hombres, y define el hábito cofrade de esta forma: “...vestidos con túnicas moradas zandalias de esparto y sogas a el cuello y cintura, saquen a su Magestad en las tres proseciones de Semana Santa...” 

La túnica y sus elementos de esparto, era un signo distintivo de pertenencia a este grupo de fieles unidos en la devoción a Jesús de la Humildad, hasta tal punto, que se convirtió en elemento usado por los cofrades para el fallecimiento, como hábito mortuorio, según nos señala, en una fecha muy cercana a la fundación, 1739, el testamento de Melchor de Moya:

“En el nombre de Dios todo Poderoso Amen. Sepase por esta publica escritura de Testamento avierto ultima y final voluntad vieren como yo Melchor de Moya vezino que soi desta Villa de Arjonilla estando en las casas de mi morada enfermo del cuerpo y sano de la boluntad en mi libre juizio memoria y entendimiento... Mando que llegado mi finamiento mi cuerpo vestido con la túnica cordones y zandalias de Jesus de la Humildad de cuia cofradía soi hermano sea sepultado en la Yglesia Parrochial desta villa en sepultura que en ella tengo...”

viernes, 3 de marzo de 2017

La Cofradía de caballeros hijosdalgo de Ntra. Sra. de la Soledad de Arjonilla en el siglo XVIII. Pruebas de nobleza y ocaso de la religiosidad oligárquica

Antigua imagen de Ntra. Sra. de la Soledad
en el interior de su ermita. Al fondo,
retablo del siglo XVIII.
Ildefonso Rueda Jándula
Publicado en "Pasión y Gloria" nº35

A mediados del siglo XVIII, la Cofradía de Ntra. Sra. de la Soledad de Arjonilla, fundada al inicio de la centuria anterior se había constituido en una corporación de hijosdalgo, que había alcanzado el gobierno de las procesiones de Semana Santa, desde un estamento cerrado que mostraba su preeminencia sobre otros grupos sociales agrupados en el resto de cofradías. 

La idea de que los grupos privilegiados tendieron en el siglo XVIII a crear corporaciones exclusivas para manifestar su posición privilegiada frente a la movilidad de otros grupos sociales en ascenso(1), se puede verificar documentalmente en la localidad de Arjonilla, tanto para las cofradías de Pasión como se verá en este trabajo, así como en otras cofradías de Gloria, como ya se publicó en el caso de las dos congregaciones locales de la Virgen del Rosario(2).

La localidad de Arjonilla, en el siglo XVIII alcanzó un alto número de vecinos hidalgos procedentes de linajes como los Jiménez, Valenzuela, Serrano y otros, afincados en Jaén desde la reconquista. De hecho, los datos recogidos en el Catastro del Marqués de la Ensenada, arrojan la cantidad de cincuenta vecinos con el título de hijosdalgo, frente a una población total de quinientos. Esta oligarquía local tuvo diferentes familias que alcanzaron la preeminencia sobre las demás con el devenir de los siglos. Al tiempo que nos ocupa el presente estudio, sin lugar a dudas que uno de sus más ilustres moradores era D. Baltasar Francisco Sotelo, regidor perpetuo de Arjonilla y Andújar, casado con Dª Baltasara de Ortega Serrano, quienes aunaron el patrimonio de las familias que en los siglos XVI y XVII habían destacado de entre la nobleza local. A los nietos de éstos, D. Pedro Manuel y D. Baltasar de Acuña Valenzuela y Sotelo, siendo menores de edad, les fue concedido el hábito de Calatrava, en un interesante expediente (3) de pruebas de nobleza, al que aportaron como probanza su pertenencia a la Cofradía de caballeros hijosdalgo de Nuestra Señora de la Soledad de esta Villa. 

miércoles, 22 de febrero de 2017

El rosario de Ntra. Sra. de la Soledad de Arjonilla. Su posible donación en el año 1740

Rosario antigo de Ntra. Sra. de la Soledad
Ildefonso Rueda Jándula

Una de las piezas del ajuar de Ntra. Sra. de la Soledad de Arjonilla, que han perdurado con el paso de los siglos, es el Rosario de medallones de plata, que podemos fechar en una cronología tardía, al siglo XVII. La imagen mariana de mayor devoción de la religiosidad popular arjonillera en la Edad Moderna, reunió una importante colección de orfebrería, que en su mayor parte nos ha llegado hasta nuestros días, por encima de avatares históticos. 

La antigua imagen de Ntra. Sra. de la Soledad, obra del barroco granadino, con rasgos pertenecientes a la escuela de los Mora, mostraba una corona de plata de imperiales y ráfaga del siglo XVIII, y el corazón atravesado de espadas y medialuna de plata, obras más tardías, correspondientes a la centuria siguiente. Junto a estos elementos, se conservó un rosario de gran tamaño, cuyas cuentas son semillas engastadas y engarzadas en plata, del cual destacan los tres medallones de simbología mariana y la gran cruz que cierra el rosario. 

Prueba de la gran devoción a Ntra. Sra. de la Soledad, cuya cofradía fue predominantemente de hijosdalgo en el siglo XVIII, es la conservación de fotografías de principios de siglo XX, objetos patrimoniales y documentación en los distintos archivos, que nos dan cuenta de un pasado en el que esta devoción mariana ostentó la primacía respecto de las demás de la Villa. 

martes, 21 de febrero de 2017

Los Estatutos de 1904 de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Arjonilla

Portada del Expediente de aprobación
Ildede Estatutos en 1904
Ildefonso Rueda Jándula

Fundada en el siglo XVII, aún desconociéndose la fecha exacta, la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Arjonilla es una de las más señeras de la Semana Santa, por corresponderle el discurso iconográfico del transcurso de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, plasmado en sus imágenes: Jesús Amarrado a la Columna, Ntro. Padre Jesús Nazareno, Cristo Yacente y Jesús Resucitado.

Si tuvo estatutos fundacionales, lo desconocemos por el momento, si bien ha llegado hasta nosotros una redacción tardía, del año 1904, que en la Secretaría de Cámara y Gobierno del Obispado de Jaén tuvieron entrada en el mes de marzo de 1904 y que fueron aprobados en agosto del mismo año por el Obispo D. Salvador Castellote y Pinazo. 

De los veinticuatro artículos de esta redacción estatutaria, destacamos los que definen el Culto de la Cofradía, especialmente la fiesta estatutaria de Septiembre, y singularmente, el artículo nº 6 en el que se describe la túnica de la hermandad, negra, con los cordones a la usanza de esta Villa desde el cuello cruzados a la cintura, perpendiculares de cintura para abajo, según los usaban también las cofradías de la Humildad y San Juan. 

Los últimos artículos refieren la asistencia de las insignias a momentos importantes de la vida cristiana de los cofrades, como la administración del Viático para los enfermos, y los entierros.